En Chile el costo de la energía dejó de ser un gasto fijo para convertirse en una variable crítica que afecta directamente la rentabilidad del negocio.
Hoy, el ahorro de energía eléctrica en empresas es una prioridad financiera urgente para mantener la competitividad.
¿Cómo lograr un ahorro de energía eléctrica en empresas de alto consumo?

Para que el ahorro de energía para empresas sea real y sostenible, no basta con cambiar ampolletas. En sectores como el agrícola, minero o logístico, el foco debe estar en la intensidad energética.
La clave está en atacar los «dolores» que disparan la boleta:
- Cargos por potencia contratada: Ajustar la demanda para no pagar multas por exceso de potencia.
- Gestión de horas punta: Desplazar procesos críticos fuera del horario de mayor costo (generalmente entre las 18:00 y 22:00 hrs).
- Consumos residuales: Identificar equipos ineficientes que operan fuera de régimen.
5 estrategias para transformar la eficiencia energética en entornos corporativos e industriales
Para implementar un plan de ahorro energético en empresas que genere valor compartido tanto para el Gerente de Finanzas (CFO) como para el de Operaciones (COO), se deben considerar estos pilares:
- Monitoreo inteligente en tiempo real: No puedes gestionar ni optimizar lo que no mides con precisión. La implementación de sensores avanzados respaldados por IA permite visibilizar el comportamiento energético de tu planta minuto a minuto. Esta tecnología identifica inmediatamente desviaciones operativas, picos de demanda innecesarios y consumos fantasma, eliminando las sorpresas negativas al cierre del mes y permitiendo tomar decisiones financieras basadas en datos reales, no en estimaciones.
- Sistemas de gestión de energía (SGE): Alinearse con las exigencias de la Ley 21.305 de Eficiencia Energética no debe verse solo como un trámite para cumplir con la normativa vigente. Un SGE robusto permite estandarizar el ahorro de manera sistemática en toda la organización, estableciendo metas claras de desempeño e indicadores clave (KPIs). Al protocolizar el uso de la energía, las empresas aseguran una mejora continua que impacta directamente en la reducción de la intensidad energética y fortalece su perfil de cumplimiento ESG.
- Optimización de procesos: En sectores industriales de alta exigencia, como la industria salmonera, cementera o minera, la mayor oportunidad de ahorro radica en la modernización y automatización de sistemas críticos. La optimización de motores de alta eficiencia, sistemas de aire comprimido y cadenas de frío permite reducir drásticamente el desperdicio energético. Al ajustar el funcionamiento de estos activos a la demanda real de producción, se logra una operación mucho más eficiente y rentable, maximizando la vida útil de los equipos.
- Cultura de eficiencia: La implementación exitosa de un Sistema de Gestión de Energía (SGE) trasciende lo técnico; requiere involucrar activamente a todos los colaboradores en el uso responsable de los recursos. Al fomentar esta conciencia colectiva, la organización desarrolla la capacidad de detectar ineficiencias operativas y malas prácticas de manera temprana. Este compromiso organizacional permite capturar ahorros adicionales de forma inmediata y con cero inversión, optimizando el rendimiento energético incluso antes de proceder con la aplicación de mejoras tecnológicas o recambios de infraestructura compleja.
- Migración al modelo de autogeneración: El siguiente nivel de competitividad consiste en dejar de ser un consumidor pasivo de la red para transformarse en un «prosumidor», es decir, un actor que produce y consume su propia energía limpia. Al integrar plantas solares fotovoltaicas en las instalaciones de la empresa, se reduce la dependencia de las fluctuaciones de precios del mercado eléctrico convencional. Este cambio de paradigma permite no solo estabilizar los costos operativos a largo plazo, sino también valorizar los excedentes de energía inyectados a la red, convirtiendo un gasto fijo en un activo estratégico para la compañía.
Autogeneración y Ley Net Billing: El paso definitivo hacia el ahorro energético B2B
El ahorro de energía en las empresas alcanza su máximo potencial cuando se integra la autogeneración fotovoltaica bajo la Ley 21.118 (Net Billing).
Este marco legal permite que las empresas inyecten sus excedentes de energía solar a la red, recibiendo un descuento directo en su facturación. Aquí es donde el modelo tradicional de «comprar paneles» queda obsoleto.
Las empresas líderes en Chile están optando por el modelo de venta de energía, donde un socio estratégico se encarga de todo.
El diferencial de Solarity: Energía Solar con CAPEX $0
A diferencia de los proveedores que solo venden equipos, Solarity ofrece un modelo de negocio diseñado para el flujo de caja industrial:
- Cero inversión inicial: Solarity financia, construye y opera la planta en tus instalaciones (techo o suelo). Tu empresa no gasta su capital (CAPEX $0), manteniéndolo disponible para el giro principal de tu negocio.
- Respaldo de clase mundial: Al ser parte de Brookfield Renewable, uno de los fondos de infraestructura más grandes del mundo, Solarity garantiza una operación de excelencia con estándar internacional.
- Trayectoria comprobada: Con más de 12 años en el mercado chileno y más de 260 plantas operativas desde el norte minero hasta el agro en el sur, la solvencia está respaldada por casos de éxito reales.
El socio estratégico que tu empresa necesita
Si buscas independencia energética, ahorro real y cumplimiento de metas ESG sin comprometer la liquidez de tu compañía, la respuesta es el modelo de suministro gestionado por expertos.
¿Quieres ver cuánto podría bajar tu costo energético este trimestre?
Evalúa tu planta solar sin inversión con Solarity.cl





